Maximiliano Astroza-León | Autogestión industrial (primera parte)

| Erosión #1 (Segundo semestre de 2012)

Esta reflexión sobre Autogestión industrial se originó de la propuesta de una Jornada Conmemorativa “100 años de la Federación Obrera de Magallanes”, y de la discusión con las y los compañeros en aquel acto sobre las condiciones laborales en Chile. Esta Jornada Conmemorativa fue realizada en la Unión en Resistencia de Estucadores (U.R.E.), en Santiago de Chile, junio de 2011, y organizada por el Grupo de Estudios José Domingo Gómez Rojas.

Reflexionar en y desde las ideas anarquistas sobre la autogestión industrial en particular desde las condiciones laborales, implica no sólo un análisis del tipo de estrategias de gestión, formas y métodos de trabajo técnico y tecnológico relacionados con los procesos y factores productivos, reflexionando sobre la seguridad industrial, la salud ocupacional y sus planes de acción en los diversos ramos industriales, sino que también el desarrollo de la idea libertaria sobre la autonomía de la clase trabajadora, sus capacidades de decisión y de sus posibilidades de organización en combinación a una radical transformación socio-económica, apuntando a comprobar la eficiencia de la autogestión en general y la importancia de ésta en un área clave como es la seguridad y salud en el trabajo (SST). Por lo tanto, la idea de autogestión, y en este caso de autogestión industrial, viene a ser mucho más que una estrategia de gestión industrial, pues sus implicancias son más profundas que determinado tipo de administración de la producción en relación al “cuidado de la salud” de las y los laborantes, ya que coloca en la discusión la racionalidad económica capitalista, el papel interviniente del Estado, la lógica cuantitativa, como también la defensa de la vida, salud y libertad de las y los trabajadores, pues la eficacia de la autogestión se mide también por sus aspectos humanos y sociales. En este contexto, el desarrollo cada vez más acelerado de ciertos sectores de la economía capitalista, como ser la informática y el “teletrabajo”, la biotecnología, la energía, la minería y el agroindustrialismo, coloca en aviso de los riesgos a que se exponen las y los trabajadores por efecto de ciertos métodos que separan las capacidades biológicas y sicológicas humanas del trabajo mismo, no considerando en plenitud los objetivos sociales del mismo, transformándolo en riesgoso para la vida y salud de las personas.


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