David Espinoza T. | Fútbol y anarcosindicalismo: Antecedentes de una relación olvidada en la historia del movimiento obrero chileno

| Erosión #2 (primer semestre de 2013)

Establecer relaciones entre anarquismo y fútbol hoy en día parece descabellado; mientras el primero a enarbolado históricamente principios como el de solidaridad, apoyo mutuo y autogestión, el segundo se ha convertido en una de las más importantes industrias a nivel mundial, capaz de facturar cifras sencillamente obscenas (más aún en contextos de escandalosa desigualdad social), sus dirigentes se han visto envueltos en innumerables casos de corrupción y sus aficionados emborrachados por el exitismo, la competencia y el siempre mal ponderado fervor nacionalista, han protagonizado hechos de violencia probablemente explicables, pero en su mayoría carentes de justificación. Frente a estos antecedentes: ¿Qué pueden ser fútbol y anarquismo sino expresión de una contradicción? Así lo interpretaron también varios anarquistas de distintas regiones, incluyendo la chilena, cuando presenciaron a comienzos del siglo XX la masificación y devoción que este deporte generaba entre los trabajadores. Los anarquistas no tardaron en reaccionar desde sus respectivas tribunas, con una profunda crítica de carácter principalmente político y/o moral, que les llevó incluso a sostener que este representaba el nuevo opio del pueblo. De ahí que se haya llegado a construir el mito de que los anarquistas aborrecían el fútbol, no obstante, existen antecedentes en el campo nacional e internacional que dan cuenta de que la llamada pasión de multitudes y los anarquistas, específicamente anarcosindicalistas, en algunos pasajes de la historia tuvieron un vínculo más que estrecho. Precisamente de estos antecedentes se han servido algunos investigadores para formular atrevidas interpretaciones que aseveran incluso que llegaron a existir clubes de fútbol propiamente ácratas.



 

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